La infraestructura ya no puede pensarse de manera aislada

Una carretera puede estar diseñada correctamente y, aun así, no cumplir plenamente su función si las redes eléctricas que alimentan sus sistemas de control fallan. Una planta de tratamiento puede contar con tecnología avanzada, pero su operación depende de un suministro energético confiable, redes de conducción y condiciones adecuadas de acceso.

Estos ejemplos evidencian una realidad que está transformando la planificación: el desempeño de una infraestructura depende cada vez más de su relación con otros sistemas.

Durante décadas, la gestión de proyectos ha estado organizada principalmente alrededor de activos individuales. Sin embargo, la urbanización, la transformación digital y la exposición a riesgos climáticos están haciendo más visibles las limitaciones de este enfoque.

La infraestructura contemporánea debe entenderse como una red de sistemas interdependientes, donde las decisiones sobre un activo pueden afectar el funcionamiento de muchos otros.

De los activos individuales a los sistemas interconectados

Las infraestructuras de transporte, energía, agua, saneamiento y telecomunicaciones mantienen relaciones funcionales que resultan esenciales para el desarrollo económico y social.

  • Transporte

  • Energía

  • Agua

  • Saneamiento

  • Telecomunicaciones

La energía permite operar sistemas de abastecimiento y tratamiento de agua. Las telecomunicaciones facilitan el monitoreo de redes eléctricas y de transporte. Las carreteras hacen posible el mantenimiento de instalaciones y el desplazamiento de equipos de emergencia.

Estas relaciones generan beneficios operativos, pero también pueden convertirse en mecanismos de propagación de fallas.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha estudiado las vulnerabilidades asociadas a las interdependencias entre infraestructuras críticas y la necesidad de fortalecer su resiliencia mediante enfoques que trasciendan la gestión individual de los activos.

Esto implica que una interrupción no necesariamente permanece limitada al sistema donde se origina.

Un evento que afecta el suministro eléctrico puede comprometer simultáneamente la distribución de agua, las comunicaciones y determinados servicios de transporte.

Por tanto, la evaluación de riesgos debe considerar no solo la probabilidad de falla de un activo, sino también sus posibles consecuencias sobre otros sistemas.

La planificación territorial necesita una visión integrada

La interdependencia adquiere especial relevancia en los territorios sometidos a procesos de expansión urbana.

  • Movilidad

  • Energía

  • Agua potable

  • Saneamiento

  • Conectividad digital

El crecimiento de una ciudad modifica simultáneamente la demanda de movilidad, energía, agua potable, saneamiento y conectividad digital.

Cuando estas necesidades se planifican de manera independiente, pueden aparecer incompatibilidades entre inversiones, dificultades de coordinación y limitaciones para responder a la demanda futura.

Por ejemplo, ampliar la capacidad de una vía sin considerar los patrones de ocupación del suelo o la conectividad con otros modos de transporte puede producir resultados diferentes a los previstos inicialmente.

Del mismo modo, desarrollar nuevos sectores urbanos sin coordinar la expansión de las redes de servicios públicos puede generar restricciones operativas y mayores costos de adaptación.

La planificación integrada exige comprender cómo evolucionan las demandas territoriales y cómo interactúan las diferentes infraestructuras.

No se trata únicamente de coordinar cronogramas de construcción. Se trata de identificar relaciones funcionales desde las primeras etapas de formulación.

Esta perspectiva es especialmente relevante para América Latina y el Caribe, donde las necesidades de inversión conviven con desafíos de crecimiento urbano, desigualdad territorial y exposición a amenazas naturales.

La interdependencia también transforma la gestión del riesgo

Los modelos tradicionales de evaluación suelen concentrarse en las amenazas que afectan directamente a una infraestructura.

  • Redundancia

  • Mantenimiento

  • Continuidad operativa

  • Recuperación

Sin embargo, una perspectiva sistémica incorpora preguntas adicionales: ¿qué otros servicios dependen de este activo?, ¿qué ocurriría si dejara de funcionar?, ¿existen alternativas operativas?, ¿cuánto tiempo tomaría recuperar el servicio?

Estas preguntas permiten identificar puntos críticos cuya importancia no siempre está relacionada con su tamaño o costo de construcción.

Una instalación relativamente pequeña puede resultar indispensable para el funcionamiento de una red mucho más extensa.

La evaluación de interdependencias permite reconocer estas condiciones y orientar decisiones sobre redundancia, mantenimiento, continuidad operativa y recuperación.

También exige considerar amenazas que pueden afectar simultáneamente varios sistemas, como inundaciones, terremotos o eventos climáticos extremos.

En estos escenarios, la resiliencia no depende exclusivamente de la resistencia física de cada infraestructura, sino de la capacidad del conjunto para mantener o recuperar sus funciones esenciales.

La gobernanza debe evolucionar junto con la infraestructura

La integración técnica resulta insuficiente si las instituciones responsables continúan tomando decisiones de manera fragmentada.

  • Visión estratégica

  • Coordinación institucional

  • Decisiones basadas en evidencia

Los sistemas interconectados suelen involucrar diferentes entidades públicas, operadores, empresas privadas, autoridades ambientales y organismos reguladores.

Cada actor administra responsabilidades, presupuestos e información propios.

La dificultad aparece cuando una decisión tomada dentro de una organización genera consecuencias sobre otras.

Por ello, la planificación sistémica requiere mecanismos de gobernanza que faciliten el intercambio de información, la coordinación de inversiones y la definición de responsabilidades compartidas.

La OCDE, en su marco sobre gobernanza de infraestructura, destaca la importancia de contar con una visión estratégica de largo plazo, coordinación institucional y procesos de decisión basados en evidencia.

Aplicar estos principios permite avanzar hacia proyectos que respondan no solamente a objetivos sectoriales, sino también a las necesidades del territorio.

En este contexto, la consultoría multidisciplinaria adquiere relevancia como mecanismo para integrar conocimientos técnicos, ambientales, económicos y sociales.

La experiencia de Nippon Koei LAC en sectores como transporte, agua y saneamiento refleja la importancia de comprender cada intervención dentro de un contexto territorial más amplio, donde las soluciones técnicas deben articularse con las condiciones institucionales y operativas de su entorno.

Pensar la infraestructura como un sistema no significa abandonar la especialización técnica.

Significa reconocer que el valor de cada activo también depende de las conexiones que establece y de su contribución al funcionamiento del conjunto.

De construir proyectos a fortalecer sistemas

Esta perspectiva modifica las prioridades de planificación.

La pregunta deja de ser exclusivamente qué infraestructura necesita construirse y comienza a incorporar otras dimensiones: qué servicios deben garantizarse, cuáles son las dependencias críticas y cómo pueden coordinarse las inversiones para generar beneficios sostenibles.

En las próximas décadas, la transformación de la infraestructura dependerá tanto de la calidad de los proyectos individuales como de la capacidad para comprender las relaciones entre ellos.

El desafío ya no consiste únicamente en construir activos eficientes. Consiste en desarrollar sistemas capaces de funcionar de manera coordinada, adaptarse y responder a las necesidades cambiantes de los territorios.